
Valencia ya estaría en camino de convertirse en la capital mediterránea de la alta tecnología si el equipo de gobierno del Partido Popular hubiera atendido las numerosas propuestas e iniciativas planteadas al respecto en el presente mandato por los socialistas valencianos.
Después de escuchar las declaraciones de la Alcaldesa respecto a convertir valencia en un Hub Tecnológico, de verdad espero que esta vez sea verdad y el gobierno municipal se dé cuenta -y se tome en serio- las posibilidades de nuestra ciudad para convertirse en un centro de alta tecnología.
Nosotros ya propusimos en octubre de 2008 la creación del Cluster de la Innovación y la Creatividad en la Zona de Actividades Logísticas del puerto de Valencia como iniciativa capaz de atraer el talento a la ciudad y convertirla en un auténtico foco de innovación. El proyecto CINC_VLC retomaba la idea clásica de la ciudad como espacio de negocio, reorientando áreas de crecimiento y generando una ciudad productiva asociada a los sectores pujantes de la economía, basados en la innovación y la creatividad.
La iniciativa fue rechazada por el Partido Popular, al igual que la moción que presenté en junio de aquel año para solicitar la elaboración de un mapa de la innovación de la ciudad de Valencia como primer paso para la formulación, antes de que acabara 2008, de un plan de impulso de la economía y la cultura de la innovación, que debería incorporarse también al plan estratégico de Valencia.
Aquellas iniciativas perseguían poner en valor todos los recursos, activar todas las capacidades, e impulsar los nuevos sectores y los mejores profesionales, tanto en el ámbito de la investigación como en el conjunto de profesiones vinculadas a la creatividad y a la industria cultural.
Pero, además de atraer empresas multinacionales de alta tecnología, el proyecto municipal debería potenciar las empresas locales y tener en cuenta la investigación y la experiencia acumulada al respecto por las universidades valencianas y los institutos tecnológicos.
Todas esas propuestas deberían estar incluidas en el plan estratégico de la ciudad, todavía en elaboración tras la expiración del anterior en 1995, recogiendo medidas de atracción de innovación y tecnología. Así, la intención manifestada ayer se podrá convertir en realidad y no quedará en un mero titular.