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La ecuación de la corrupción

La ecuación de la corrupción

Robert Klitgaard, profesor de Políticas Públicas en Harvard y presidente de la Claremont Graduate University entre 2005 y 2009, es un estudioso del fenómeno de la corrupción en los sistemas políticos de todo el mundo, tanto en administraciones nacionales como locales. De hecho es uno de los autores del libro Ciudades corruptas: una guía práctica para la curación y prevención, editado por el Banco Mundial. El profesor Klitgaard definió las condiciones ideales para que se produzca corrupción en una administración y llegó a definir lo que se ha llamado la ecuación de la corrupción, que la define de la siguiente manera:

C = M + D – T

es decir: cuanto más abuso de poder (M, de monopolio), cuanta más discrecionalidad (D) en las decisiones y cuanta menos transparencia (T) más sencillo es que se aparezca la corrupción.

En el caso del Ayuntamiento de Valencia, gobernado por Rita Barberá, se dan a la vez estas tres circunstancias. Existe un poder absoluto que no acepta propuestas ni participación de ningún tipo. Existe una discrecionalidad en la toma de decisiones, es decir, las decisiones políticas no se toman bajo criterios de bienestar, calidad de vida o creación de empleo, sino por razones propagandísticas y sujetas a la voluble voluntad del equipo de gobierno. Pero, y esto es lo más preocupante, existe una alta opacidad, una obstrucción al ejercicio de la transparencia en el uso de los recursos públicos.

En nuestra ciudad estamos, por tanto, ante el caldo de cultivo ideal para la corrupción. Y lo peor que puede pasar en estas circunstancias es la pasividad y la falta de respuesta por parte de los ciudadanos y ciudadanas. En ningún caso debemos llegar al punto de que la ciudadanía dé por supuesta la corrupción entre nuestros gobernantes y considere que no se puede hacer nada para combatirla. Por esta razón, hoy, Día Internacional Contra la Corrupción, como representante de los ciudadanos y ciudadanas, me siento en la obligación de apelar a los valencianos y valencianas a que se impliquen en la lucha contra la corrupción desde el primer momento, desde que se producen esas prácticas que la hacen posible, como la opacidad y la arbitrariedad en las decisiones públicas, sin esperar a que efectivamente se produzca la corrupción en sí. Sería demasiado tarde para el prestigio de nuestras instituciones.

Escucha el corte de voz sobre el Día Internacional contra la Corrupción.

Enlace recomendado: Tu NO cuenta (Naciones Unidas)

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5 comentarios en “La ecuación de la corrupción”

  1. Joan Calabuig dice:

    Muy bien por la cita y el comentario. Recientemente el Foro de Electos Socialistas organizó una conferencia del profesor Núñez Encabo sobre este tema. Me parece tembién muy interesante el enlace con la campaña de UNODC que tiene como lema “tu NO cuenta”. Enhorabuena y ahora a mantener actualizado el blog que es lo más difícil.

  2. Le Chat Liberé dice:

    Cuando un gobernante dice que una representante electa de los ciudadanos no es quien para pedirle explicaciones de su gestión demuestra alergia a la democracia. Si la gestión se refiere al uso de los fondos públicos demuestra algo más. Aquí hay gato encerrado: se ven los bigotes. Felicidades por el magnífico trabajo en el Ayuntamiento y por el blog que tan bien lo refleja

  3. Pericles dice:

    Hay un párrafo en esta nota que revela el quiz de todas las cuestiones en la política local y nacional en estos años que vivimos. La política que se hace, desde los gobiernos y también desde la oposición, no se hace en función de la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos ni del aseguramiento del futuro o de la obtención de las mejores condiciones para el desarrollo. Con honrosas excepciones (ninguna de ellas en el gobierno de la comunidad autónoma, pocas en el local y alguna más en el gobierno del estado) se va extendiendo en número e intensidad la política populista del dominio mediático, de aquel que más votos obtiene cuanto más hábil es embaucando a la gente. Si el buen político es aquel que debiera velar por la felicidad de los ciudadanos, el político mediocre que padecemos apenas busca conseguir su entretenimiento cuando no directamente aprovecharse de ellos. La felicidad no se traduce en bienestar, cultura y desarrollo personal sino en una versión cutre y casposa del panem et circensis. El modelo a seguir es Berlusconi. Aunque en la práctica poco tendría que enseñarle Il Cavalieri a nuestra alcaldesa.

    Me alegra mucho encontrar este rincón de reflexión y de lucha por la razón y un futuro mejor. Mis mejores desesos y mucha suerte.

  4. Demóstenes dice:

    La opacidad es la lacra de una democracia porque reduce la acción de la oposión a una lucha estéril por obtener información, la acción del gobierno a una propaganda no menos estéril pero bastante más cara para “vender lo que se hace” (incluso aunque no se haga)que erige a los “responsables de comunicación” en “visires”(consejeros aúlicos del gobernante y jefes supremos de la administración)y al control y alimentación “informativa” de los medios de comunicación en objetivo fundamental de la acción de gobierno; y finalmente nos reduce a los ciudadanos al escepticismo sistemático y también estéril sobre cualquier información o comportamiento político, o alternativamente a la condición de “fieles” o “hinchas” que comulgan incondicionalmente con su secta y apoyan “a muerte” a su equipo. Ni que decir tiene que este último comportamiento se dispara cuando no es estéril puesto que “la secta” o el “equipo” está en condiciones de proveer “beneficios” personales en abundancia (Una razón más para que los políticos busquen el poder por cualquier medio, una razón más para la opacidad y una base fundamental del neocaciquismo creciente que prolifera en administraciones locales y autonómicas, por aquello de la proximidad al ciudadano.

  5. Indices dice:

    Igual que existe un índice de corrupción, hay otro muy correlacionado con él, que es es de información/propaganda, que se construye del siguiente modo:

    F * E / Pl * NP

    donde F es el número de funcionarios de carrera dedicados a elaborar estadísticas; E es el número de series estadísticas elaboradas con metodología invariada durante al menos dos años y publicadas con periodicidad fija; Pl es el número de personas contratadas “a dedo” por los políticos para elaborar noticias; y NP es el número de notas de prensa enviadas a los medios por estas personas o por quienes las han contratado

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